La dimensión oculta: sin tetas en el Valle Inquietante (Jot Down)


DISCLAIMER: El presente artículo está escrito desde una perspectiva masculina, tal y como lo haría Steve McQueen en Bullit o Paul Newman en El Castañazo. Se recomienda encarecidamente a las/os lectoras/es que pudiesen sentirse incómodas/os ante su contenido/a que abandonen la sala y se dediquen a mirar fotografías de Jon Kortajarena.

Introducción. ¿Realmente estoy leyendo esto?

Como dice la Doctora por Berkeley Annalee Newitz, el público general suele quejarse erróneamente ante los artículos científicos a partir de dos hechos que tienen que ver con el desconocimiento de cómo funciona la ciencia en general y un artículo científico en particular: “No deberían pagarte por escribir esto” y “Pues vaya, eso es una obviedad”.

Y lo que es peor, tal actitud suele distraer de lo que deberían ser las legítimas quejas ante gran parte de los escritos científicos: “¿De quién es el crédito? ¿Quién es el autor?”, esto es, que no es que los científicos digan algo, sino qué científico y dónde lo ha dicho, lo cual suele ser olvidado en las redacciones de los artículos a favor de ese nebuloso y casi religioso concepto de “La Ciencia” que nos vigila desde su altar. Lee esta historia en Jot Down