El cementerio del bosque en Estocolmo (Jot Down)


Ah, Estocolmo.

La ciudad de… de… sí, déjenme que lo piense… de… vaya, esto… ¿de ABBA? No sé, no sé; solo uno de los cuatro Zipi y Zapes es nacido allí. ¿De Dolph Lundgren? No creo, este tío es ruso, que lo sé yo, a mí no me engañan. Veamos, podría decir que es la ciudad de Joey Tempest, pero se me eriza el pelo (guiño) solo de pensarlo. Ya sé, es la ciudad de Los hombres que no amaban a las mujeres, donde la malencarada Lisbeth Salander impartía justicia cual remedo emo-punk-gótico-hardcore de Charles Bronson.

Por añadir algo a tan exhaustiva descripción urbana, diré también que Estocolmo es la capital de Suecia, una ciudad que se extiende sobre un sistema de penínsulas y archipiélagos junto al Báltico, poblada por suecas guapas y a la moda y por suecos igualmente guapos y aún más a la moda. En verano hay muchas horas de sol y en invierno muy pocas, con lo que estos suecos y suecas no tienen más remedio que encerrarse en sus casas para engendrar suequitos aún más guapos y posiblemente aún más a la moda, que crecerán perfectamente preparados para mirar por encima del hombro a los habitantes del resto de países escandinavos.

También es la ciudad donde nació Greta Garbo, donde se... Lee esta historia en Jot Down