Un cadáver en una cabaña (Jot Down)


(Artícuo escrito con Juan Tallón)

1. La cabaña del niño

Cuando estaba en el colegio tenía envidia de casi todo el mundo. Por ejemplo, tenía envidia de mi primo, que siempre venía al pueblo en un coche mejor que el nuestro, que tenía un instrumento musical mejor que el mío —él es pianista y yo tocaba la trompa, cuyo enrevesado tubo de latón produce un sonido bellísimo, pero que seamos serios, no deja de ser el instrumento del niño gordito estándar—, y además es que jugaba al fútbol mucho mejor que yo. Lo malo es que mi primo no era el único objeto de mi envidia; también envidiaba a los chicos que tenían las Nike Air Jordan, a los que tenían moto y a los que tenían éxito con las chicas. Y a las chicas, que lo tenían fácil para tener éxito. Y a los que corrían más, a los que saltaban más y a los que sacaban mejores notas —bueno, a esos no porque yo era un empollón—. Lee esta historia en Jot Down