Una tormenta multicolor en el mercado (Fàbrica Futur Barcelona)


Enric Miralles nació el 25 de Febrero de 1955 en el barrio de Sant Pere i Santa Caterina. Cuando tenía 7 años correteaba alegre entre el zoológico y la Vía Laietana y entre la Barceloneta y el Parc de la Ciutadella. A menudo, cuando acompañaba a su madre al mercado, el niño Enric se escapaba para mirar con ojos curiosos los puestos multicolores de fruta y especias, para oler los pescados frescos y también los arenques en salmuera de las casetas de ultramarinos. Pero sobre todo, se paraba a escuchar al viejo techo del Mercat de Santa Caterina, el primer mercado cubierto de Barcelona. Y el techo le contaba cosas: le contaba que antes había sido un convento y que las tormentas le hacían daño y, a veces, le arrancaban tejas y trozos de cerámica.

En 1997, Enric Miralles tenía 42 años y, junto a Benedetta Tagliabue, el ingeniero José María Velasco y el artista Toni Comella se encargó de la rehabilitación del Mercat de Santa Caterina, el mercado de su barrio. Quería dejarlo casi intacto, apenas una nueva cubierta. Una que tendría el color de las frutas y la forma de las tormentas. Un toldo para guarecerse. Una nube ondulante sobre el futuro de los vecinos de su niñez.

El 3 de Julio de 2000, un tumor cerebral nos arrebató la mirada delicada y explosiva de Enric Miralles. Pero no se llevó su pensamiento, su manera de entender el tiempo y el mundo. Y tampoco nos quitó su obra, ni la construida ni la proyectada.

Cinco años más tarde, Benedetta terminó la obra que habían comenzado juntos y, en la inauguración, paseó por entre los nuevos puestos, las viejas paredes y los olores de los restaurantes recién abiertos. Caminaba de la mano de una niña pequeña que miraba con ojos curiosos al nuevo techo. El techo movió una de sus olas y se acercó a la oreja de la niña para preguntarle casi en susurros:

—Hola, niña que me miras con los ojos tan abiertos. ¿Quién eres?

—Soy la hija de Benedetta y Enric —contestó en silencio la niña— y me llamo como tú. Me llamo Caterina.