Si van a Granada y solo pueden ver una cosa, visiten el Palacio de Carlos V en la Alhambra (Jot Down)


Al pie de las montañas hay un pueblo italiano donde vive nuestro amigo Marco; y también al pie de las montañas, entre el sol y la nieve, hay una ciudad donde las lagartijas tienen apodo y donde de vez en cuando se alinean los planetas. Es Granada. Sí hombre, ya saben, Granada: la tierra de las flores, de la luz y del amor, que tiene un color especial y que sabe que en México se piensa mucho en ella.

Si van en primavera y pasean por su empinado trazado árabe quizá se vean envueltos por un delicado olor a jazmín, es posible que les envuelvan hordas de estudiantes de todo pelaje y procedencia, y con total seguridad envolverán sus fauces alrededor de las generosas tapas que sirven en cualquier bar y cuya relación cantidad-precio haría tambalearse las gráficas de cualquier apóstol del capitalismo. Una vez se hayan puesto como el tenazas, lo mejor para bajar la manduca es... Lee esta historia en Jot Down