Tres razones por las que no perderse Guardianes de la Galaxia (Jot Down)

OUGA CHAKA! OUGA OUGA OUGA CHAKA!
«Hooked on a Feeling». Blue Swede. 1974.
(ATENCIÓN, CONTIENE SPOILERS QUE NO DESENTRAÑAN LA TRAMA)

El héroe se presenta marcado por una infancia trágica: ha sido testigo de la muerte de su madre en la cama de un hospital. Tiene apenas diez años. Es 1988.

Salto en el tiempo y el espacio —literalmente, el espacio—. El héroe aterriza en un planeta muerto; un mundo yermo y desolado. El héroe camina cuidadoso entre los restos y la memoria de una civilización desaparecida hace muchos años, quizá muchos siglos. La noche es lluviosa y hostil, y las moléculas se aglutinan en una atmósfera viscosa. Al final de los pasos del héroe se levantan las ruinas de un viejo templo donde descansa un objeto tan antiguo como el propio universo. No, no es un ídolo peruano sino un orbe metálico de enorme valor, pero toda la escena respira el mismo aire que el inicio de En busca del Arca Perdida.

¿Quién sabe las trampas y los peligros que separan al héroe de tan codiciado objeto? ¿Cómo se las apañará el héroe para sortearlos?

Pues muy sencillo: el héroe, que ya tiene treinta y pico años... Leer esta historia en Jot Down