El McLangosta, el KitKat de pepino y otros sabores que no sabías que existían (Yorokobu)


Ah, qué bonita es la globalización. Que sí, que ya se que es un fenómeno muy feo que se está cargando la identidad cultural de cada país y cada región del mundo, uniformizándonos a todos como clones grises y aborregados; pero ¿qué quieres que te diga?, a mí, que soy un poco imbécil una persona cuidadosa, me encanta sentirme como en casa allá donde esté. Aunque sea en la otra punta del globo.

Ya decía el antropólogo Edward T. Hall que, en el mundo contemporáneo, todos vivimos en la misma ciudad. No en ciudades muy parecidas, sino en la misma. Imagina que has contratado un viaje a... Lee esta historia en Yorokobu