La historia de la mejor fotografía del mundo del hockey (Jot Down)

Para mí, la fotografía es el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, de la importancia de un hecho. Henri Cartier-Bresson

1. La espera

Cuando Ray Lussier llegó al Boston Garden el 10 de mayo de 1970, aún no sabía que iba a hacer historia.

Había entrado por la puerta destinada a la prensa y cruzado los pasillos bajo el graderío en dirección al estrecho cubículo que le había asignado un delegado de los Bruins. Montó su Nikon y comprobó que podía mover la cámara entre el trípode y el agujero que tenía enfrente, en medio de las vallas protectoras. El agujero era muy pequeño, apenas suficiente como para que cupiese el objetivo sin que un puck le golpease en la cara. Lussier dejó descansar la cámara sobre el trípode, se aflojó la corbata y encendió un cigarrillo. El humo crecía en espirales entre el aire frío sobre el hielo y las cerchas que sujetaban la cubierta del viejo pabellón. A su alrededor, las gradas todavía estaban prácticamente vacías. Aún faltaban casi dos horas para el comienzo del partido. Lee esta historia en Jot Down