Bienvenidos al parque infantil más bonito del mundo (Yorokobu)


Seguro que has pasado en más de una ocasión por un parque infantil y has mirado a los columpios o al tobogán con ojos melancólicos. Querías volver a usarlos, volver a sentir lo que sentías cuando eras un niño, pero al final, la vergüenza te ha podido y has continuado tu camino entre suspiros de nostalgia. Claro que alguna vez, quién sabe si poseído por una leve intoxicación etílica desbordante alegría de vivir, te has dicho: “¡Que le den por el saco a todo!” y, efectivamente, te has mecido en los columpios, has bajado por un tobogán y has subido y bajado en uno de esos balancines con cabeza de patito de madera que... Lee esta historia en Yorokobu