7 artistas que trabajan a la altura del microscopio (Yorokobu)


A menudo, el gran público ha considerado el arte –sobre todo el contemporáneo- como una afición diletante e improductiva, una pérdida de tiempo llevada a cabo por cantamañanas sobrepagados que tienen engañada a la sociedad.

Pues no. Primero porque confundir el mercado del arte con el valor artístico de una obra es uno de los primeros errores a la hora de enfrentarse al arte –sí, sobre todo al contemporáneo-, pues conduce a cualificar la pieza basándose exclusivamente en el precio que se paga por ella, lo cual es, como comprenderás, perfectamente estúpido. Y en segundo lugar... Lee esta historia en Yorokobu