La ciudad amurallada de Kowloon: la ciudad sin sol (Yorokobu)

«El encanto de una ciudad no es distinto al encanto de las flores. En parte, depende de ver cómo el tiempo fluye a través de ellas.»

Robert Doisneau.
Había una vez una ciudad en la que siempre era de noche. Una ciudad sin luz y sin aire. Una ciudad que había crecido a la velocidad de un tumor; hinchada y sin orden. Una ciudad que le dio la espalda al urbanismo.

Una ciudad que le dio la espalda al hombre. Lee este artículo en Yorokobu