El ingenioso sistema que transforma las carreteras en acumuladores solares. (Yorokobu)



Mientras queramos seguir teniendo pescado fresco en nuestra cocina de Madrid, vamos a seguir dependiendo de las carreteras.

Quizá este sea el mejor momento para repensarlas.


Se trataba de construir la superficie exterior de las carreteras con un material de alta resistencia que cubriese un sistema de células solares capaces de recolectar energía. De esta manera, la electricidad derivada serviría para pagar el coste del propio panel e incluso añadiéndole sistemas de LED y de emisión calórica, permitiría autoiluminar las vías y también limpiarlas automáticamente de nieve, algo especialmente eficaz en las zonas donde el invierno es particularmente crudo. (Lee esta historia en Yorokobu)