Hubo en España un hombre que lo hizo todo. Y ese hombre era Augusto Algueró. (Jot Down)



Augusto Algueró era un músico total. Y no, ni encauzó ni se decantó: Algueró estaba destinado a cambiar la fisionomía musical de España durante los sesenta y los setenta. A lo largo de su prolífica carrera, el músico catalán compuso más de quinientas (quinientas) canciones.

A saber: «Tómbola», que catapultó definitivamente al estrellato a Marisol en 1962; «Canción de juventud», también del 62 y que significó el salto a la fama de Rocío Dúrcal; «Chica ye-ye», canción tan intrínsecamente adherida a Concha Velasco que le ha servido de sobrenombre desde el 1965 en que se compuso hasta prácticamente nuestros días; o «Te quiero, te quiero» y «Noelia», que significaron la consagración de Nino Bravo a principios de los años setenta. Hasta un autor tan importante como Joan Manuel Serrat le debe gran parte de su éxito a Augusto Algueró, quien le compuso la famosísima «Penélope». Lee esta historia en Jot Down.