Pop-up books, un recetario comestible y otros libros que nunca podrán ser digitales. (Yorokobu)





Han llegado los e-books dispuestos a llevarse por delante el icono fundamental de la escritura: el libro. Las ventajas de las ediciones electrónicas son evidentes: a la liberación de espacio que conlleva una capacidad de almacenaje infinitamente superior hay que unir el ahorro en costes de producción e incluso las virtudes ecológicas del formato electrónico frente a la deforestación producida por la fabricación de papel. Aun así, librófilos y libreros afirman que el libro digital elimina toda la componente emocional y sensorial de la edición tradicional. En un e-book no podemos sentir el tacto del papel y sus diferentes gramajes, no podemos disfrutar del olor a tinta recién impresa y tampoco podemos manosear, doblar o subrayar el texto a nuestro antojo.

Pero hay un tipo de libros que nunca podrán ser editados en formato digital. Y no por fetichismo, sino por sus particulares características físicas. Vamos a ver unos cuantos. (Lee este artículo en Yorokobu)