La película está bien, pero es mejor el libro. (Jot Down para FNAC)



Lean. Lean Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y luego vean la película de François Truffaut, porque ambas son estupendas. Lean El gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa y vean la amarga y a la vez franca sonrisa llena de dientes de un Burt Lancaster en plenitud revoloteando ante la cámara de la formidable adaptación de Luchino Visconti. Lean a Harper Lee y después descubrirán que no hay un héroe tan monumental como Atticus Finch y que no hay Atticus Finch tan monumental como Gregory Peck. Lean El halcón maltés y se darán cuenta de que Dashiell Hammett escribió a Sam Spade con la cara de Humphrey Bogart. Lean a Milan Kundera y sufran detrás de los ojos de Juliette Binoche en La insoportable levedad del ser. Lean a Boris Pasternak y luego surquen la estepa nevada de Segovia que es Rusia a bordo de un tren conducido por el doctor Zhivago y David Lean. Lean Los hombres que no amaban a las mujeres y entenderán que una heroína tan poliédrica y tan carismática como Lisbeth Salander solo puede cobrar vida a través de la carismática y poliédrica interpretación de Noomi Rapace. (Lee esta historia en Jot Down)