La revolución de los claveles: la flor de la temporada (Jot Down)



La primavera ilumina una tarde clara y limpia en Lisboa. Celeste Caeiro siente los rayos del sol atlántico en los cabellos y la nuca, y también en los reflejos del enorme ramo de flores que lleva sujeto con dificultad y que apenas le permiten fijarse en sus pisadas. Trota apresurada por las estrechas calles del Chiado hacia el restaurante donde trabaja como camarera y encargada del ropero. Mañana es 25 de abril y se cumple un año desde que el establecimiento abrió sus puertas. Los dueños quieren celebrar el aniversario con flores. Quieren llenar la sala de flores. Colgarlas de las paredes y poner un ramillete en cada mesa. Una flor para cada comensal. Cuando Caeiro llega al local, el gerente casi no es capaz de distinguir su diminuta figura de metro cincuenta y cuarenta kilos detrás de las docenas de flores. «Solo hay claveles» dice la camarera mientras se recompone el vestido y acomoda sus gafas, «es la flor de la temporada». (Lee esta historia en Jot Down)