¿Por qué las casas en Japón son tan especiales? No se construyen para venderse. (el Economista)



La amenaza de una posible destrucción y reconstrucción hace que la propia concepción japonesa de la arquitectura haya relegado la idea de perdurabilidad. Lo cual provoca una segunda consecuencia: el precio del suelo es muy superior al coste de construcción del edificio. Lo cual, a su vez, ha generado un comportamiento del mercado inmobiliario notablemente distinto al occidental.

Desde hace ya más de tres décadas, el precio de la vivienda usada sufre una caída prácticamente instantánea desde el momento de la compra. Los japoneses consideran a la vivienda en términos similares a los coches: en cuanto pones un pie en una casa nueva, comienza a perder valor.

Así, es perfectamente lógico ver que las casas japonesas, incluso las unifamiliares y las autopromovidas, acaban respondiendo a los deseos únicos de sus propietarios. La vivienda japonesa es inconscientemente efímera porque no hay deseo ni necesidad y ni siquiera posibilidad de venderse en el futuro. De hecho, es incluso posible que se tenga que derribar o desmontar y construir otra vivienda en el mismo terreno.
Y si el suelo es tan caro y la vivienda tiene que gustarme solo a mí, entonces la arquitectura se convierte en un estuche. Un traje a medida de su usuario. (Lee este reportaje en el Economista)