Asmara: la Piccola Roma en el cuerno de África. (Yorokobu)



Hay que tener mucho cuidado con lo que se compra. Hay que buscar bien hasta encontrar lo verdaderamente único y original. Ya sabes lo que dice la publicidad: «Rechace imitaciones». Salvo que no las rechaces. Quizá porque la imitación es tan buena como el original, si no mejor. Tal vez porque la imitación es precisamente lo único, lo singular y lo insólito.

Algo así te puede pasar si viajas a la mercurial Asmara, capital de Eritrea. Mirando sus rótulos y sus edificios, puede que no sepas si estás en el África Oriental o en una ciudad del norte de Italia. Y eso sí que es verdaderamente inimitable. Y asombroso. (Lee este reportaje en Yorokobu)