El terror urbanístico de la burbuja (II): las ruinas de la Cidade da Cultura. (el Economista)


¿Es responsabilidad del creador? Sin duda, el edificio es un despropósito desde cualquier punto de vista, incluido el puramente arquitectónico, tanto en su escala como en su imagen como en su implantación en el lugar. Probablemente, un mejor edificio, una obra más sutil o más delicada seguiría siendo una equivocación en términos económicos o sociales, pero al menos no sería una construcción fea. No sería una ominosa contaminación paisajística y los ciudadanos no tendrían otro ejemplo para ver a la arquitectura contemporánea como algo rechazable. (Lee este artículo en el Economista)