La vida de Tokio en una única fotografía. (Yorokobu)



Desde que aparecieron las cámaras digitales, y aún más con los teléfonos móviles, hemos vividos una suerte de absurda competición por ver quién hacía fotos de desayunos y brunchs con mayor calidad. Que si mi lente tiene los filtros pastel integrados, que si los cupcakes se ven mucho mejor con mi objetivo resistente al agua, que si mi cámara tiene 8 megapíxeles, que si la mía tiene 12 y la de mi cuñao 24, pues eso no es nada porque mi réflex tiene 32 megapíxeles como 32 soles y para cuñao yo.

Todo esto le debió parecer una soberana mandanga al fotógrafo Jeffrey Martincuando publicó su foto de Tokio, porque la imagen tiene 600.000 píxeles… solo de ancho. En total, el panorama de la capital japonesa ocupa la colosal cifra de 150 gigapíxeles; o sea, ciento cincuenta mil megapíxeles. En términos cuñaos, unas seis mil cámaras de la mejor calidad. (Lee esta historia en Yorokobu)