Arquitectura corporativa (IV): Caja de Granada, un cubo agujereado por la luz. (el Economista)



Es así de sencillo y así de intenso. La sede de la Caja de Granada es, efectivamente, una caja. Un volumen que, en su imagen exterior, no hace referencia a nada salvo a sí mismo. Pero no hay que engañarse por su aspecto aparentemente hierático; esa envolvente esconde uno de los interiores más brillantes, más intensos y más amables de la arquitectura contemporánea. Y si me apuran, uno de los mejores ejemplos de arquitectura corporativa que existen en el mundo. (Lee esta reseña en el Economista)