Los mejores edificios de España (II): Estación de autobuses de Casar de Cáceres. (el Economista)



Proyectado por Justo García Rubio en 1998 y finalizado a mediados de la década pasada, el edificio evita el concepto de apeadero en favor de un lugar real. Y me explico: si un apeadero alude a estancias cortas y efímeras, la estación de Casar quiere operar como un verdadero espacio de bienvenida y despedida a los viajeros que paren en esta población extremeña. Pero esta aproximación abstracta podría dar lugar a cien formalizaciones distintas; la que propone el arquitecto cacereño no solo habla de la función más obvia, sino también de la función simbólica que tienen los lugares de tránsito y que, en el fondo, poseen todas las obras de arquitectura, sean pudientes o modestas. Al fin y al cabo, la parada es el primer y el último edificio que experimenta un viajero de autobús. Por eso, pese a que Casar de Cáceres es un pueblo de menos de cinco mil habitantes, su estación no es solo un edificio: es una silueta y un signo. En palabras del propio García Rubio: "[...]un trazo, como un anagrama en el aire, como un látigo". (Lee este artículo en el Economista)