El terror urbanístico de la burbuja (III): Centros comerciales, muertos vivientes. (el Economista)



En un radio de apenas 7 kilómetros tomando como centro la localidad madrileña de Leganés, hubo en su momento 14 (¡catorce!) grandes superficies comerciales, entre malls de estructura clásica y parques de edificaciones más o menos desperdigadas alrededor de una plaza central. Si sumamos las previsiones acumuladas de estos 14 centros comerciales, nos encontramos con que se manejaban hasta 350.000 usuarios activos. O lo que es lo mismo, la totalidad de la población de Bilbao.

Claro, luego llegó la crisis, el gasto de la familias se redujo drásticamente y el optimismo inicial se convirtió en miedo y, después, en puro instinto de supervivencia. Solo hay dos de esos 14 centros comerciales -Parquesur e Islazul- que se mantienen en buena forma, la mayoría ha experimentado una mengua en sus visitas entre lo moderado y lo trágico, en algunos casos llegando a un panorama de desolación económica y fantasmagoría arquitectónica. El ejemplo paradigmático es el del flamante Avenida M-40, abierto con pompa en 2004 y cerrado definitivamente tan solo seis años después. Las fotografías de los meses anteriores a su clausura dibujan un paisaje más cercano al post-apocalipsis zombi que a las supuestas bondades de una sociedad del primer mundo. (Lee este artículo en el Economista)