Arquitectura Corporativa (V): el Lingotto de FIAT, el edificio construido bajo un circuito de carreras. (el Economista)



De ahí que la obra que Giovanni Agnelli, director de la FIAT, encargó en 1915 al joven arquitecto Giacomo Mattè-Trucco fuese, en principio, tan complicada. Se trataba de construir una nueva fábrica para la compañía en el distrito del Lingotto, a las afueras de Turín,y el edificio debía albergar oficinas y salas de reuniones, pero también las plantas de producción industrial de los automóviles, con el espacio y las peculiaridades técnicas que requería la maquinaria. Además, debería incorporar, en la medida de lo posible, una pista de pruebas para los coches recién terminados.

La solución que ofrecieron Mattè-Trucco y el ingeniero Ugo Gobbato fue extraordinaria y radical: colocaron el circuito en la azotea. O como diría Le Corbusier cuando se refirió a la obra en su libro Vers une architecture de 1923, construyeron un edificio debajo de un circuito de carreras. Porque no es que haya una calzada en la cubierta, es que toda la cubierta es la pista de pruebas y, por tanto, toda la construcción se supedita al circuito.

En el Lingotto, la carretera no solo marca la velocidad y la ruta de los coches, sino que define con precisión la forma y las dimensiones del edificio que está debajo. Incluso la manera de acceder a la cubierta, mediante una rampa helicoidal interior, se define por la existencia de ese circuito de carreras que gira y gira a treinta metros de altura. (Lee esta pieza en el Economista)