Los edificios más feos de España (IV): el Palacio de Congresos de Oviedo, la Enterprise se ha estrellado. (el Economista)



Yo lo sabía, mis editores lo sabían, ustedes lo sabían. Todos lo sabíamos: Santiago Calatrava tenía que aparecer en la serie sobre los edificios feos del país. Decir que la obra del arquitecto e ingeniero valenciano es polémica sería tan pobre como afirmar que en el Vaticano vive un señor que se llama Francisco.

Y con todo, yo creo que lo verdaderamente espantoso del Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo no son los tejemanejes jurídicos ni los problemas constructivos. Tampoco la forma del edificio, difícilmente relacionable con cualquier preexistencia histórica, natural o de la memoria. Ni siquiera que la construcción estuviese parada más de dos años. Lo peor es la escala. La absurda y megalómana escala.

A Santiago Calatrava parece que le importa un pepino el entorno urbano o social donde coloca sus edificios. Cualquiera diría que se podría sacar el artefacto con una supergrúa y plantarlo en Tenerife o en São Paulo y sería siendo exactamente igual, porque solo responde a sus propias e insondables intenciones. Pero además, es que no conoce el concepto de escala. El Palacio de Oviedo es un monumento al desprecio por la escala. Es como una maqueta a la que hubiesen agrandado con el Photoshop y puesta ahí. (Lee esta crítica en el Economista)