Las naves que nos llevarán al primer viaje interestelar. (Yorokobu)




O quizá falten menos de cien años para viajar a otra estrella, si Icarus Interstellar cumple sus pronósticos. Fundada en 2011 por los doctores en física Richard Obousy y Andreas Tziolas, Icarus Interstellares una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro cuya misión, en sus propias palabras es «[…] hacer posible el vuelo interestelar antes del año 2100». Parece un periodo extraordinariamente corto para cumplir un objetivo tan difícil como cubrir, al menos, los 4.37 años luz que nos separan de Alfa Centauri, el sistema más cercano al Sol. Pero para abrir un camino, hay que dar el primer paso; y en esta empresa, el primer paso es tomársela en serio. Es decir, dejar de pensar en términos de ciencia-ficción y empezar a considerarla como ciencia-ciencia. «Alcanzaremos nuestro objetivo investigando y desarrollando los elementos científicos y tecnológicos que harán posible el viaje interestelar, despertando el interés público y atrayendo a todos aquellos que estén preparados para invertir en la exploración interestelar», afirman en su declaración de intenciones.

Así, aunque la organización es más bien pequeña y sus fondos no especialmente, hace gala de estar compuesta, además de por Obousy y Tziolas, por científicos de prácticamente todo el globo; no solo físicos o ingenieros aeroespaciales, sino también biólogos, sociólogos, diseñadores o arquitectos. (Lee esta pieza en Yorokobu)