Los mejores edificios de España (IV): el Kursaal de San Sebastián, un 'accidente' en el Cantábrico. (el Economista)



En efecto, Moneo había presentado un proyecto bajo el lema "Dos Rocas Varadas", que se desligaba conscientemente de la ciudad, entendiendo que la verdadera tensión que operaba en ese lugar no provenía de la cotidianeidad urbana, sino del empuje inabarcable del Cantábrico. Pese a que el arquitecto navarro siempre había tenido una especial consideración con las relaciones y las interacciones más íntimas entre la arquitectura y el hombre, en el Kursaal tomó la decisión de separarse de él.

Porque la fuerza del mar arrasaba con cualquier preexistencia. No en vano, poco podía competir una ciudad como Donosti, por muchos mil años que cargase a su espalda, con los eones geológicos a los que responde el océano.

No se trata solo de que, como se ve en las fotografías aéreas, los dos edificios del Kursaal estén girados respecto al dibujo urbano; tampoco que su analogía más inmediata aluda a los cubos de hormigón que conforman las escolleras próximas. No es que no hablen con las personas, es que, para ellos, las personas son apenas termitas, accidentes en su conversación con el Cantábrico. (Lee esta opinión en el Economista)